El pensamiento socialista avanza en el país “más capitalista” del mundo
Esta semana, candidatos de los Socialistas Democráticos de América (DSA), el ala más izquierdista del Partido Demócrata, arrasaron en tres primarias del Congreso en Nueva York. Todos respaldados por el alcalde Zohran Mamdani, también miembro del DSA, que se suma a una racha de victorias en Filadelfia, Washington DC y Seattle.
Un fenómeno históricamente improbable
Estados Unidos ha sido tradicionalmente hostil al socialismo, más que casi cualquier otro país desarrollado. Ya en el siglo XIX, Tocqueville observaba que en ningún otro lugar el amor a la propiedad era tan fuerte. En 1912, el candidato socialista Eugene Debs apenas logró el 6% del voto nacional, mientras que en esos mismos años los socialdemócratas ganaban las elecciones en Alemania y Francia, y los laboristas obtenían el 21% en el Reino Unido.
¿Por qué nunca cuajó como en Europa?
Los trabajadores estadounidenses ganaban más, tenían más acceso a tierra propia, y el país no tenía las jerarquías de clase rígidas de Europa. Además, el sistema bipartidista hizo casi imposible que un tercer partido se abriera paso. El Partido Socialista terminó disolviéndose, y sus miembros migraron al Partido Demócrata, fundando ahí los Socialistas Democráticos de América.
¿Es esto el inicio de una revolución socialista?
Probablemente no. Más estadounidenses tienen una opinión favorable del capitalismo que del socialismo, y un 42% ni siquiera consideraría votar por un candidato socialista. Pero hay tres matices importantes: la elegibilidad de estos políticos depende más de su carisma individual que de la etiqueta ideológica; el sistema bipartidista permite que el DSA pueda capturar al Partido Demócrata desde dentro, igual que el movimiento MAGA hizo con los republicanos; y entre los jóvenes de 18 a 29 años, el socialismo ya es más popular que el capitalismo, con un 45% viéndolo favorablemente.
El patrón se repite: cada generación redescubre el socialismo y los medios vuelven a hablar de un “auge” que nunca termina de cuajar a nivel nacional. Pero esta vez, con una generación entera más abierta a esas ideas, podría ser diferente.

